LA MANTIS RELIGIOSA

LA MANTIS RELIGIOSA

 

Mantis Religiosa

La mantis religiosa o “santateresa” es un insecto mediano de 4 a 6 cm, con tórax largo y antenas delgadas. Tiene dos ojos compuestos y tres sencillos entre ellos. Su cabeza gira 180º. Las patas delanteras tienen espinas para sujetar a sus presas. Son solitarios hasta que macho y hembra buscan aparearse. Cuando hay más de un macho se pelean y sólo uno puede reproducirse. En raras ocasiones la hembra se come al macho en el apareamiento.

Pueden ser verdes o de color pardo, el color adulto se determina en función del medio en que habita en su última muda. Sólo tiene un oído y está en el tórax. Alcanzan un año de vida en el cual mudan 6 veces antes de ser adulto.

Cazan al acecho, está inmóvil hasta que aparece una presa, la observa, gira la cabeza y lanzan el ataque, las patas delanteras sujetan a la víctima y empiezan a comérsela. Puede llegar a atrapar moscas al vuelo. Se alimenta principalmente de ranas, lagartijas, ratones, polillas y colibríes. En la época de apareamiento la hembra segrega feromonas atrayendo al macho y cuando estos se reúnen, las hembras son agresivas y en ocasiones se comen al macho durante y después del acto. La cópula dura una o dos horas. En el apareamiento el macho rodea a la hembra hasta saltar a su dorso y poner en contacto sus antenas con las de la hembra depositando el espermatóforo en el interior de la hembra. La puesta de los huevos se hace en otoño y los huevos eclosionan en primavera. Pone sus huevos en montoncitos espumosos (ootecas), que ata a las ramitas. La espuma se endurece pronto y protege los huevos hasta que se abren. Cada saco puede albergar entre 200 y 300 huevos, pero sólo unos pocos sobreviven ya que entre ellos impera el canibalismo juvenil, perecen los que tardan en escapar de sus hermanos, disminuyendo constantemente el nivel de natalidad.

La relación entre la mantis religiosa y el ser humano ha sido un tanto contradictoria ya que, por un lado, ha despertado la curiosidad y la admiración, y por otro suscita la desconfianza y el miedo. En general en España la cultura popular equivocadamente presenta a la mantis religiosa como un animal peligroso y venenoso a pesar de ser totalmente inofensivo y beneficioso para el ser humano, pues devora gran cantidad de otros insectos. En algunos municipios la mantis religiosa recibe nombres vernáculos como “muerte” o “caballito del diablo”, que revelan esa concepción negativa. Contrastan estas denominaciones con las de “religiosa”, del nombre científico y común, y la de “santateresa”, que hacen alusión a esa posición en la que parece que se encuentra rezando cuando acecha a sus presas.