100 AÑOS DEL FINAL DE “LA GRAN GUERRA”

100 AÑOS DEL FINAL DE “LA GRAN GUERRA”

Se cumplen 100 años del final de la Primera Guerra Mundial

Este año se cumple un siglo de la firma del Armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial, uno de los conflictos más dramáticos y devastadores de la historia. Damos gracias por la paz que se extiende hoy por toda Europa, y debemos recordar y honrar a todos los que perdieron la vida durante dicho conflicto.

Londres apagó sus luces en lugares históricos como la Plaza de Trafalgar, el Parlamento Británico y la Catedral de san Pablo durante una hora, para conmemorar el momento en el que Reino Unido declaraba la guerra a Alemania en 1914.

El domingo tendrá lugar una ceremonia histórica en Londres: el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, será el primer dirigente de su país en depositar una corona de flores en el Cenotafio -un monumento conmemorativo situado en el centro de la capital británica- durante la ceremonia de homenaje a los caídos, simbolizando la reconciliación entre los antiguos enemigos.

El viernes, la primera ministra, Theresa May, estuvo junto al presidente francés, Emmanuel Macron, en la localidad francesa del Somme, escenario de una de las batallas más terribles de la guerra. Y cada noche de esta semana, hasta mañana, se han encendido 10.000 antorchas colocadas en el foso que rodea la Torre de Londres, dejando una imagen impresionante.

El Día del Armisticio, que inicialmente fue un acto para conmemorar a los fallecidos en la llamada Gran Guerra, se ha ido convirtiendo también en una ocasión para recordar el sacrificio de aquellos que murieron en la Segunda Guerra Mundial y en otras guerras posteriores, como Irak y Afganistán. Además, recordamos a los que combatieron con nosotros, incluyendo a millones de soldados procedentes de toda la Commonwealth, y también a polacos, checos, eslovacos y muchos más, que escaparon del nazismo para luchar por la libertad de Europa durante la Segunda Guerra Mundial.

Es vital que sigamos reflexionando sobre estas guerras y los sacrificios que se hicieron, y que sigamos trabajando juntos, como individuos y como miembros de nuestra comunidad de democracias europeas, para que nunca más vuelvan a tentarnos los cantos de sirena del militarismo y del nacionalismo. En una época en la que algunos pretenden sembrar la discordia y la intolerancia, nuestra tarea es construir puentes para reforzar la amistad y la cooperación entre los pueblos.